Pero el amor, esa palabra...
veneno y miel

Y tal parece que soy una de las pocas personas que les gusta más escuchar que hablar, pero no lo puedo callar todo, por eso me creé un blog.

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Te busco en cada vida, pero no siempre te encuentro
30 de septiembre de 2013 (1:08 p. m.) | 0 flores


¿Cómo funciona eso, entonces? Preguntó Haven ¿Cómo se vuelve a encontrar la gente?
Lo único que sé es que atraemos a las personas que hemos amado antes.
¿Y tú y yo nos hemos encontrado en cada vida?
Ojalá fuera así de fácil. Te busco en cada vida, pero no siempre te encuentro. Y a veces te encuentro demasiado tarde.

Eternos
Kristen Miller

Carta a propósito de mis 18 años
29 de septiembre de 2013 (10:13 p. m.) | 0 flores

Hace tiempo que no escribo. Te lo digo para que seas un poco más benevolente a la hora de criticar lo que sea que termine escribiéndote. Tampoco tengo mucho tiempo, así que espero que me sepas perdonar si la extensión de estas palabras no alcanza a ser sustituto suficiente de un regalo que, por razones ajenas a mí, no puedo darte en persona. Regalo que, por otro lado, tampoco sería nada material. Influye en eso el hecho de que nunca tengo dinero, más por falta de ingresos que por gastos míos (cofcofpadrestacañoscofcof), pero principalmente el regalo no sería material porque creo que las cosas son simplemente eso: cosas. Y pasados los años, cuando las veas (si es que aún las mantienes), el valor que tendrán esas cosas estará medido en la cantidad de recuerdos (y los sentimientos atados a ellos) que logren despertar en ti.

Así que, mejor regalarte recuerdos directamente, que seas incapaz de perder, que no se puedan dañar, y que (y esto es muy importante en Venezuela), no te puedan robar. Recuerdos que, según pase el tiempo, no se vuelvan piedras que hagan tu camino más difícil, mas por el contrario se conviertan en la parte de tu pasado que te empuja a seguir mirando hacia el futuro.

Y con este ya cumples 18 años de recuerdos tras de ti, y espero y deseo de todo corazón que te queden muchísimas décadas más de experiencias que dejen huella en tu memoria para que, de ser cierto eso de que antes de morir pasan frente a nuestra vida todos nuestros recuerdos importantes, tú tengas tantos y tantos que la misma Muerte se aburra de esperar, y decida no llevarte ese día. Tal vez estas palabras formen parte de esos recuerdos.

Este último año, a pesar de haber tenido mucho menos contacto que en años anteriores, por lo menos hemos logrado mantener una amistad que prácticamente cumple años contigo. Una amistad que me alegro de mantener y que me arrepiento a veces de no saber cuidar mejor. Una amistad que trataré de que dure lo que me dure la vida, para así poder contarte entre los dedos de mi mano cuando sea viejo.

Pero de viejos nada, que apenas comienza tu vida. Piensa en todo lo que has hecho hasta ahora como la preparación para comenzar un viaje que te llevará allá hacia donde dirijas tus pasos, y que te hará cruzarte con cientos de personas distintas, en montones de situaciones diferentes. Algunos se quedarán unos días, otros más tiempo. Otros te invitarán a un café y se irán antes de pagar la cuenta. Has de aprender a dejar partir a las personas, y conformarte con los recuerdos que te dejan, pero también has de aferrarte a aquellos que creas firmemente que merecen tener un lugar en tu vida, porque la harán más viva de lo que pueda ser en ese momento. El truco está en saber escoger, y saber entender las propias pistas que va dando la vida. Escucha atentamente a lo que tenga que decirte la vida, es mucho más sabia que cualquiera de nosotros. Sigue siendo tú misma, trata de encajar si crees que será conveniente, pero nunca te conviertas en algo que no eres, o no quieres ser, por otra persona. Y si lo haces, recuerda que mientras sigas viva, puedes hacer con tu vida lo que quieras, simplemente es cuestión de seguir andando. Y si el camino te duele, cambia la dirección, cambiando tus pasos. Tu vida es tuya. Así que vívela como quieras, siempre fiel a lo que creas correcto, y no tengas miedo de probar cosas nuevas. Eso sí, ya eres mayor de edad, así que no te pases que ya puedes ir presa.

Pero en general es eso, sigue sacándole partido a los años, y mide el valor de los años que pasan por la cantidad de sonrisas que se van pintando tu rostro, las risas que estallan en tu boca, el número de abrazos que llegan a asfixiarte, la distancia que has recorrido y los lugares que te han marcado, los silencios compartidos, las miradas confidentes, las lágrimas que se ahogan y las lágrimas que te ahogan, los nudos en tu garganta, las mariposas que nacen en tu estómago, las veces que caes y te levantas, y las veces que ayudas a otros a levantarse, las personas que te quitan el aliento, y los besos que te lo devuelven, el amor que te calienta el alma, y la sonrisa que otros te regalan cuando tu amor los toca.

Pero sobre todo, mide los años que pasan... con las cartas que te voy mandando, porque es una al año, o sea que si recibes una, ya sabes por seguro que ha pasado otro año.

Feliz cumple Ann, un abrazo

Mick Gonçalves

(Que al final fue el mejor regalo de cumpleaños que me han podido dar. Adoro a este tipo).

Las lunas que he besado yo en tus ojos, el espacio que ocupas en mi alma
28 de septiembre de 2013 (1:30 p. m.) | 0 flores



Las cosas que me dices cuando callas,
los pájaros que anidan en tus manos,
el hueco de tu cuerpo entre las sábanas,
el tiempo que pasamos insultándonos,
el miedo a la vejez, los almanaques,
los taxis que corrían despavoridos,
la dignidad perdida en cualquier parte,
el violinista loco, los abrigos,
las lunas que he besado yo en tus ojos,
el denso olor a semen desbordado,
la historia que se mofa de nosotros,
las bragas que olvidaste en el armario,
el espacio que ocupas en mi alma,
la muñeca salvada del incendio,
la locura acechando agazapada,
la batalla diaria entre dos cuerpos,
mi habitación con su cartel de toros,
el llanto en las esquinas del olvido,
la ceniza que queda, los despojos,
el hijo que jamás hemos tenido,
el tiempo del dolor, los agujeros,
el gato que maullaba en el tejado,
el pasado ladrando como un perro,
el exilio, la dicha, los retratos,
la lluvia, el desamparo, los discursos,
los papeles que nunca nos unieron,
la redención que busco entre tus muslos,
tu nombre en la cubierta del cuaderno,
tu modo de abrigarme el corazón,
la celda que ocupaste en una cárcel,
mi barca a la deriva , mi canción,
el bramido del viento entre los árboles,
el silencio que esgrimes como un muro,
tantas cosas hermosas que se han muerto,
el tiránico imperio del absurdo,
los oscuros desvanes del deseo,
el padre que murió cuando eras niña,
el beso que se pudre en nuestros labios,
la cal de las paredes, la desidia,
la playa que habitaban los gusanos,
el naufragio de tantas certidumbres,
el derrumbe de dioses y de mitos,
la oscuridad en torno como un túnel,
la cama navegando en el vacío,
el desmoronamiento de la casa,
el sexo rescatándonos del tedio,
el grito quebrado, la madrugada,
el amor como un rito en torno al fuego,
el insomnio, la dicha, las colillas,
el arduo aprendizaje del respeto,
las heridas que ya ni Dios nos quita,
la mierda que arrastramos sin remedio,
todo lo que nos dieron y quitaron,
los años transcurridos tan deprisa,
el pan que compartimos, las caricias,
el peso que llevamos en las manos.

Inventario
Joaquín Sabina

Es tan poco lo que conoces de mí
27 de septiembre de 2013 (6:30 a. m.) | 0 flores


Es tan poco
lo que conoces
de mí
lo que conoces
son mis nubes
son mis silencios
son mis gestos
lo que conoces
es la tristeza
de mi casa vista de afuera
son los postigos de mi tristeza
el llamador de mi tristeza.

Pero no sabes
nada
a lo sumo
piensas a veces
que es tan poco
lo que conozco
de ti
lo que conozco
o sea tus nubes
o tus silencios
o tus gestos
lo que conozco
es la tristeza
de tu casa vista de afuera
son los postigos
de tu tristeza
el llamador de tu tristeza.
Pero no llamas.
Pero no llamo.

Mario Benedetti

Volando por universos de licor
26 de septiembre de 2013 (11:00 a. m.) | 0 flores

Tendida, con los muslos como alas abiertas, dispuestas al vuelo me incitas, me invitas a viajar por lácteas vías y negros agujeros levemente desvelados por tu mano que juega por pudores y sudores enjugando, entre pétalos de carne, el estigma de tu flor más desnuda, mojándolo todo, volando por universos de licor. Húmedas llamas los labios que con tus dedos delicadamente detalas, dilatas para mí, mostrándome, obscena, la cueva del milagro por donde mana el líquido rayo de la vida, incandescente fuente, lechosa lava, salpicaduras de agua profunda que inunda mojándolo todo, volando por universos de licor. Mi boca besando tus labios incendiados se dispone a beber en tu cáliz de polen y licor y, entre zumos y zumbidos de olas y alas, libidinosamente libar el néctar de la flor de tus mareas, lamiendo la miel salada que te fluye y quema mi lengua que vibra, lasciva, entre savia y saliva mojándolo todo, volando por universos de licor. Mis alas de cera batiendo, combatiendo tu fuego en oleadas de ardientes espumas y plumas e Ícaro volando tan alto, tan alto que a punto de entrar en el jardín del Edén, fundido su vuelo por tu derramado sol, cae, como el ángel exterminado, al mar de los naufragios, mojándolo todo, volando por universos de licor.

Mojándolo todo
Luis Eduardo Aute

Porque aunque hiciéramos tantas veces el amor la felicidad tenía que ser otra cosa, algo quizá más triste que esta paz y este placer
25 de septiembre de 2013 (11:30 a. m.) | 0 flores

Y así me había encontrado con la Maga, que era mi testigo y mi espía sin saberlo, y la irritación de estar pensando en todo eso y sabiendo que como siempre me costaba mucho menos pensar que ser, que en mi caso el ergo de la frasecita no era tan ergo ni cosa parecida, con lo cual así íbamos por la orilla izquierda, la Maga sin saber que era mi espía y mi testigo, admirando enormemente mis conocimientos diversos y mi dominio de la literatura y hasta del jazz cool, misterios enormísimos para ella. Y por todas esas cosas yo me sentía antagónicamente cerca de la Maga, nos queríamos en una dialéctica del imán y limadura, de ataque y defensa, de pelota y pared. Supongo que la Maga se hacía ilusiones sobre mí, debía creer que estaba curado de prejuicios o que me estaba pasando a los suyos, siempre más livianos y poéticos. En pleno contento precario, en plena falsa tregua, tendí la mano y toque el ovillo París, su materia infinita arrollándose a sí misma, el magma del aire y de lo que se dibuja en la ventana, nubes y buhardillas; entonces no había desorden, entonces el mundo seguía siendo algo petrificado y establecido, un juego de elementos girando en sus goznes, una madeja de calles y árboles y nombres y meses. No había un desorden que abriera puertas al rescate, había solamente suciedad y miseria, vasos con restos de cerveza, medias en un rincón, una cama que olía a sexo y a pelo, una mujer que me pasaba su mano fina y transparente por los muslos, retardando la caricia que me arrancaría por un rato a esa vigilancia en pleno vacío. Demasiado tarde, siempre, porque aunque hiciéramos tantas veces el amor la felicidad tenía que ser otra cosa, algo quizá más triste que esta paz y este placer, un aire como de unicornio o isla, una caída interminable en la inmovilidad. La Maga no sabía que mis besos eran como ojos que empezaban a abrirse más allá de ella, y que yo andaba como salido, volcado en otra figura del mundo, piloto vertiginoso en una proa negra que cortaba el agua del tiempo y la negaba.
Fragmento del
capítulo 2 de Rayuela
Julio Cortázar

Debe haber sido un error
24 de septiembre de 2013 (4:00 a. m.) | 0 flores


Debe haber sido un error.
Esos minutos eran míos,
eran míos tus secretos,
tus canciones en la ducha,
tus bailes, tus risas,
tus paseos de la mano,
el contacto conocido,
las marcas de tu cuerpo,
tus miradas infantiles,
tus ataques de deseo.
Eran míos los silencios
que guardabas ferozmente,
eran míos los te quiero,
y hasta los no quiero,
los ya no puedo más
y los no ves que me estoy durmiendo.
Todo eso era mío y lo reclamo.
Debe haber sido un error.

El hombre cometa y la mujer curvada
Santi Campo

Ahora sé que encontrarás por ahí a otros mejores
23 de septiembre de 2013 (8:00 a. m.) | 0 flores


Ahora sé que encontrarás por ahí
a otros mejores
no te preocupes por mí
soy como los gatos y caigo de pie
y no me duele cuando me hacen daño
El tiempo de las cerezas
Bunbury & Vegas

No pienso en extrañarte porque hacerlo no valdría la pena
22 de septiembre de 2013 (9:31 a. m.) | 0 flores



     No pienso en extrañarte porque hacerlo no valdría la pena. Porque tú eres mucho más que un par de días de nostalgia. Eres más que todas esas canciones que me recuerdan a ti. Eres más que los lugares en los que nunca estuvimos. Eres más que todo lo que escribo. Eres más que todas esas cosas. No mereces que te extrañe, tú mereces que te viva. Que viva tu recuerdo aunque vivirte me duela.
 
Por noches como ésta
Estefanía Mitre

Andemos juntos, si nos apetece, pero no seamos “el uno para el otro”, por favor
21 de septiembre de 2013 (2:00 p. m.) | 0 flores

Lo siento, pero usted no es mi felicidad. No, no lo es y por eso me libero. Me niego a poner mi vida emocional en sus manos. Si usted fuera mi felicidad, su ausencia sería mi acabose y viviría en el filo de la navaja. No quiero intentar “adueñarme” de usted, no va conmigo, no me interesa. Mi bienestar y mi autorrealización dependen básicamente de mí, lo demás contribuye ayuda, pero el proceso interior que va configurando mi ser no vendrá de afuera, no será prestado. Es cuestión de estética. No solo quiero mejorar, quiero hacerlo con la inspiración del artista , como una obra de la cual me sienta satisfecha. ¡Qué pesado es hacerse cargo de la dicha de otro! ¡Qué tarea tan difícil, por no decir imposible!

Prefiero respirar por mí misma, andar sin muletas y ser como soy. No quiero pertenecer a usted, ni que usted me pertenezca. Andemos juntos, si nos apetece, pero no seamos “el uno para el otro”, por favor. El bienestar psicológico o el intento de ser feliz requiere de un compromiso personal e intransferible. No es algo que nos regalen, se compre o se posea por decreto: es intransferible. Y como yo no estoy en venta, y espero que usted tampoco lo esté, tenemos la oportunidad de ser libres. Usted no define mi existencia ni yo la suya, de ser así, no podríamos vivir el uno sin el otro. Usted no es mi felicidad, afortunadamente, ni yo soy su ama y señora. La mejor relación que podemos tener es no pertenecernos. El que no posee al otro lo respeta, y eso es belleza, ternura y desapego.

Walter Riso
(Adaptado)

Donde creció maleza mejor buscarse otro Edén
20 de septiembre de 2013 (1:52 p. m.) | 0 flores


Si el amor no da sus frutos
No le des más cuerda
No hay peor cosa que plantar
Burbujas sobre la almohada
Hace falta quererse y olvidar.

Si se va déjalo ir
Con sus maletas no lo detengas
Ten presente que hay después
Cuando todo está perdido
Sin ganas de llorar.

Al fin de cuentas
Mala hierba nunca muere
Amores con pereza sobran por doquier,
Donde creció maleza
Mejor buscarse otro Edén.

Si el amor te pone mala cara
Regálale la otra mejilla
Dale tiempo al tiempo sin revés
No te rijas por clavos
No juegues con humanos al ajedrez.

Si no vuelve mándale un saludo
Fúmate un cigarro en son de paz
Pues el odio mata y envenena
Cuanto menos pienses
La memoria volverá a nacer

Al fin de cuentas
Mala hierba nunca muere
Amores con pereza sobran por doquier,
Donde creció maleza
Mejor buscarse otro Edén.

Julio Rodriguez

Hace frío sin ti, pero se vive
19 de septiembre de 2013 (2:05 p. m.) | 0 flores


Y sin embargo, amor, a través de las lágrimas,
yo sabía que al fin iba a quedarme
desnudo en la ribera de la risa.
Aquí,
hoy,
digo:
siempre recordaré tu desnudez en mis manos,
tu olor a disfrutada madera de sándalo
clavada junto al sol de la mañana;
tu risa de muchacha,
o de arroyo,
o de pájaro;
tus manos largas y amantes
como un lirio traidor a sus antiguos colores;
tu voz,
tus ojos,
lo de abarcable en ti que entre mis pasos
pensaba sostener con las palabras.

Pero ya no habrá tiempo de llorar.

Ha terminado
la hora de la ceniza para mi corazón.

Hace frío sin ti,
pero se vive. 
Y sin embargo, amor
Roque Dalton

Carta de Julio Cortázar a Alejandra Pizarnik
18 de septiembre de 2013 (3:05 p. m.) | 0 flores


París, 9 de septiembre de 1971:

Mi querida, tu carta de julio me llega en septiembre, espero que entre tanto estás ya de regreso en tu casa. Hemos compartido hospitales, aunque por motivos diferentes; la mía es harto banal, un accidente de auto que estuvo a punto de. Pero vos, vos, ¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribís? Sí, desde luego te das cuenta, y sin embargo no te acepto así, no te quiero así, yo te quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy hablando del lenguaje mismo del cariño y la confianza –y todo eso, carajo, está del lado de la vida y no de la muerte. Quiero otra carta tuya, pronto, una carta tuya. Eso otro es también vos, lo sé, pero no es todo y además no es lo mejor de vos. Salir por esa puerta es falso en tu caso, lo siento como si se tratara de mí mismo. El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos los que te leemos; y ya no vivimos los tiempos en que ese poder era el antagonista frente a la vida, y ésta el verdugo del poeta. Los verdugos, hoy, matan otra cosa que poetas, ya no queda ni siquiera ese privilegio imperial, queridísima. Yo te reclamo, no humildad, no obsecuencia, sino enlace con esto que nos envuelve a todos, llámale la luz o César Vallejo o el cine japonés: un pulso sobre la tierra, alegre o triste, pero no un silencio de renuncia voluntaria. Sólo te acepto viva, sólo te quiero Alejandra.

Escribíme, coño, y perdoná el tono, pero con qué ganas te bajaría el slip (¿rosa o verde?) para darte una paliza de esas que dicen te quiero a cada chicotazo.

Julio
(Un año después, la poetisa se quitaría la vida con una sobredosis de seconal sódico. Tenía treinta y seis años).

Carta de Cortázar a Pizarnik
Julio Cortázar

La parte triste es que no lo recuerdo
17 de septiembre de 2013 (9:44 p. m.) | 0 flores


La parte triste es,
que no lo recuerdo.
Los días buenos,
los días malos,
cualquier día contigo.
Solo recuerdo
que me hiciste más feliz
de lo que cualquiera
lo había hecho,
pero al mismo tiempo
me hiciste inmensamente triste.
Sin embargo,
recuerdo tu voz,
tu cara, tu sonrisa,
tu risa.
Pero no puedo recordar,
estar contigo en lo absoluto.

Autor desconocido

Maldición de Dragón
16 de septiembre de 2013 (10:00 a. m.) | 0 flores


Que tengas comida hasta estar harto todos los días de tu vida.
Y que vivas muchos años.
Que nunca te falten ni el agua ni la luz.
Que los senderos sean suaves cuando los camines.
Que las espinas se aparten de tu lado.
Que tus enemigos te dejen pasar sin atacarte.
Que ningún dolor te hiera en el costado.
Que nadie te lastime a traición. Que nadie te ofenda ni siquiera con un gesto.
Que tengas todo lo que se pueda desear, por largos, larguísimos años.
Pero que te falte el amor.

Gustavo Roldán

Todo principio no es mas que una continuación
15 de septiembre de 2013 (12:48 p. m.) | 0 flores


Ambos están convencidos
de que los ha unido un sentimiento repentino.
Bella es la certeza,
pero más bella es la incertidumbre.
Imaginan que como antes no se conocían
no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?
Me gustaría preguntarles
si no recuerdan
quizá un encuentro frente a frente
alguna vez en una puerta giratoria,
o algún “lo siento”
o el sonido de “se ha equivocado” en el teléfono,
pero conozco su respuesta.
No recuerdan.
Se sorprenderían saber que ya hace mucho tiempo
que la casualidad juega con ellos,
una casualidad no del todo preparada
para convertirse en su destino
que los acercaba y alejaba,
que se interponía en su camino
y que conteniendo la risa
se apartaba a un lado.
Hubo signos, señales,
pero qué hacer si no eran comprensibles.
¿No habrá revoloteado
una hoja de un hombro a otro
hace tres años o incluso el último martes?
Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota
en los matorrales de la infancia.
Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño
desaparecido inmediatamente después de despertar.
Todo principio
no es mas que una continuación,
y el libro de los acontecimientos
se encuentra siempre abierto a la mitad.

Amor a primera vista
Wislawa Szymborska

Y cuando le gritaba "te quiero" ella escuchaba "te hiero", y la perdía cada vez más
14 de septiembre de 2013 (7:50 p. m.) | 0 flores

Nunca entendió que la quería pero que no sabía querer, y que por eso aquello nos dolía tanto a los dos. Y, bueno, sobrevivimos. Creo. Recuerdo cuando se alejaba, fue la última vez que nos vimos, y es una pena que sólo tuviese la necesidad de demostrarle las cosas cuando ya ni demostrar las cosas podía salvarnos. La culpa la tuvo la distancia, que distorsionó las palabras, y cuando le gritaba "te quiero" ella escuchaba "te hiero", y la perdía cada vez más. No acompañaron las circunstancias, ni lo hicieron luego. Estas cosas pasan constantemente, supongo. Tengo un álbum lleno con fotografías que nunca me hice con un montón de personas que huyeron. No le doy más vueltas al asunto. Al final, si aquello dolió, fue porque la necesitaba como si necesitase algún chute. Y porque me dijo adiós cuando yo aún no me había desintoxicado. Síndrome de abstinencia, los síntomas fueron los mismos. Y que alguien me perdone si no sé querer sino arañándome. Que alguien me diga que mi esperanza de vida es más alta que la de aquel día en la que se despidió sin recoger del cajón su ropa. A veces necesito eso. A estas alturas creo, y ojalá me equivoque, que la única forma que tengo de escapar del precipicio es saltando hacia él, y que sea lo que tenga que ser. O que no sea. O que me llame un día y me diga de quedar para tomar un café. O que me practique la respiración asistida, porque a veces, al no estar ella, olvido cómo era eso de vivir. Qué agobio.

Autor desconocido

Yo huelo a ti
13 de septiembre de 2013 (9:46 a. m.) | 0 flores


Me persigue tu olor, me persigue y me posee.
No es este olor un perfume sobrepuesto sobre ti,
no es el aroma que llevas como una prenda más:
es tu olor más esencial, tu halo único.
Y cuando, ausente, mi vacío te convoca,
una ráfaga de ese aliento me llega del lugar más tierno de la noche.
Yo huelo a ti
y tu olor me impregna después de estar juntos en el lecho,
y ese fino aroma me alimenta,
y ese aliento esencial me sustituye.
Yo huelo a ti.

Yo huelo a ti
Darío Jaramillo Agudelo

Para vos no es novedad que el mundo y yo te queremos de veras pero yo siempre un poquito más que el mundo
12 de septiembre de 2013 (1:40 p. m.) | 0 flores


Aunque hoy cumplas
trescientos treinta y seis meses
la matusalénica edad no se te nota cuando
en el instante en que vencen los crueles
entrás a averiguar la alegría del mundo
y mucho menos todavía se te nota
cuando volás gaviotamente sobre las fobias
o desarbolás los nudosos rencores
buena edad para cambiar estatutos y horóscopos
para que tu manantial mane amor sin miseria
para que te enfrentes al espejo que exige
y pienses que estás linda
y estés linda

Casi no vale la pena desearte júbilos
y lealtades
ya que te van a rodear como ángeles o veleros
es obvio y comprensible
que las manzanas y los jazmines
y los cuidadores de autos y los ciclistas
y las hijas de los villeros
y los cachorros extraviados
y los bichitos de san antonio
y las cajas de fósforo
te consideren una de los suyos
de modo que desearte un feliz cumpleaños
podría ser tan injusto con tus felices
cumpledías

Acordate de esta ley de tu vida
si hace algún tiempo fuiste desgraciada
eso también ayuda a que hoy se afirme
tu bienaventuranza
de todos modos para vos no es novedad
que el mundo
y yo
te queremos de veras
pero yo siempre un poquito
más que el mundo.

Como siempre
Mario Benedetti

Si pudiera encontrarte yo sabría explicarme contigo
11 de septiembre de 2013 (12:53 p. m.) | 0 flores


Quizá tú no me viste,
quizá nadie me viese tan perdido,
tan frío en esta esquina. Pero el viento
pensó que yo era piedra
y quiso con mi cuerpo deshacerse.

Si pudiera encontrarte,
quizá, si te encontrase, yo sabría
explicarme contigo.

Pero bares abiertos y cerrados,
calles de noche y día,
estaciones sin público,
barrios enteros con su gente, luces,
teléfonos, pasillos y esta esquina,
nada saben de ti.

Y cuando el viento quiere destruirse
me busca por la puerta de tu casa.

Yo le repito al viento
que si al fin te encontrase,
que si tú aparecieses, yo sabría
explicarme contigo.

El amor difícil
Luis G Montero

Tú eres de los que abandonan, los que cambian, los que olvidan
9 de septiembre de 2013 (1:53 p. m.) | 0 flores


Tú eres de los que abandonan, los que cambian, los que olvidan. Y yo soy de las que permanecen, las que se enamoran perdidamente, las que sufren recordando

C.Lizbeth