Pero el amor, esa palabra...
veneno y miel

Y tal parece que soy una de las pocas personas que les gusta más escuchar que hablar, pero no lo puedo callar todo, por eso me creé un blog.

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Sal con un chico que lee
24 de marzo de 2013 (11:58 a. m.) | 0 flores

Sin embargo, mientras leía y releía cada párrafo, no podía evitar pensar en que tú, señorita, también amarías encontrar ese hombre ideal que en vez de perderse en la pantalla de su celular, se sumerge en el mar de palabras del libro que devora silenciosamente. Por eso es que te aconsejo sin duda alguna que busques salir con un chico que lee. Ese joven  callado que acostumbra pasar inadvertido y al que siempre encuentras degustando las páginas amarillentas de un ejemplar desgastado. Ese hombre de rostro serio que  ves en un café o en un centro comercial, acompañado de una buena novela y una bebida helada. Invítalo a salir, será toda una aventura que valdrá la pena.

Porque un chico que lee, también escucha. Atenderá  tus quejas por la brevedad de una novela o la maldad de cierto personaje.Conocerá la magia de las palabras que pueda susurrarte mientras recorren bibliotecas y relatos misteriosos. Sabrá aplicar el arte del silencio y el apoyo mudo cada vez que llores el final de un nuevo libro. Ese chico que lee tomará tu mirada como inspiración para convertirse en  escritor apasionado que ve en tus ojos la fuente de sus escritos. Un hombre que lee albergará en su ser un océano de historias para que solo tú te sumerjas en ellas.

Sí, esos chicos aún existen. Son como los libros empolvados que encuentras en un rincón de la librería. Lo ves y por alguna extraña razón capta tu atención. Sus rostros  son la tapa de una historia que por momentos pasa inadvertida entre cientos de portadas comunes que pululan diariamente por ahí sin despertar tu curiosidad. Pero cuando te acercas y empiezas a leer sus gestos, a escuchar sus palabras, te atrapan como cuentos  fascinantes que no puedes dejar de lado. Sí, los chicos que leen aún existen, y bien vale la pena que los invites a salir. Puedes ver a alguno por ahí, con aparente gesto frío y refinada indiferencia. Pero bajo esos aspectos se halla el calor hipnótico del hombre que busca una lectora para sus historias, una protagonista para su vida.

Sal con un chico que lee. Porque es la garantía de una biblioteca en su casa reservada sólo para ti. Porque  con cada libro que se obsequien entre ambos, irán alimentando la librería que desearán tener en un pequeño apartamento lleno de fantasía en París, Roma, Londres o Madrid.  Porque un chico que lee solamente discutirá contigo sobre los personajes de Orgullo y Prejuicio, los hechizos que conocen del mundo pottérico o las sorpresas reveladas por George R. R. Martin.  Y cada noche sin falta consumarán un acto de amor literario en el que la cadencia de su voz y tu respiración entrecortada se unirán al ritmo armonioso de una lectura emocionante que ninguno querrá dejar para el otro día.

Toma el riesgo, lectora. Cuando veas a un chico que lee en el transporte o en el parque, acércate y pregúntale por la historia que tiene entre manos. Háblale    de Wilde, Poe o Zafón. Y luego invítalo a salir. Yo recomendaría visitar una librería. Te lo garantizo: nada hace más feliz a un lector que ir a ver libros en compañía de una dama. Contemplar a una mujer observando y acariciando páginas es como el paraíso. Un mágico paraíso literario para el chico que lee.

Jef Volkjten